I.- LA VISION DEL MAESTRO.
TOMAR UN PUEBLO PARA SI.
Jesucristo en sus días aquí en la tierra eran más que darnos la revelación de su Padre, aunque siempre estuvo conciente de esto, El tenía la intención de edificar su Iglesia, salvando de este mundo un pueblo para sí, a fin de que este pueblo fuese realmente un pueblo que le adorara “en espíritu y en verdad” <
El Maestro tenía una gran visión sobre el pueblo que él tomaría para sí, puesto que Él miraba un pueblo de Espíritu, no un pueblo de carne, ya que el pueblo que estaría con Él, tendría que ser un pueblo que no pereciera y estuviese con Él en su morada celestial. <
En este versículo de Jn. 17:20 podemos contemplar cuan grande y extensa era su visión, no era solamente entrenar a sus doce discípulos para que estuviesen con Él, sino, que a través de ellos más personas creyesen en Él y se uniesen a su Iglesia Espiritual.
La Salvación del mundo no estaba excluida de la misión del Maestro, pues Él lo tenía presente en su mente, sin embargo buscaba y anhelaba un pueblo salvo, capaz de ser maduro y poder reproducirse espiritualmente.
TRAZÓ SU ESTRATEGIA CON AUDACIA.
Los Evangelios nos muestran la vida del Maestro. Cada uno de ellos nos da un punto de vista y enfoque diferente en cuanto a la manera de vivir del Maestro, pero notemos, que ningún Evangelio nos muestra que el Maestro apartaba su mirada del propósito de su encarnación. El nunca perdió de vista la redención del hombre de sus pecados ante Dios.
Su vida fue ordenada y todo lo que hizo y dijo iba siempre dirigido hacia su objetivo. Nunca lo perdió de vista.
Él tenía una estrategia para alcanzar al mundo; la cual lo llevaría a lograrlo.
Su vida no fue algo malgastado o puesto al azar, tenía propósito, no podría permitirse ni un solo error, puesto que si lo hacía fracasaría en su meta.
La manera en que enseñaba a vivir era muy especial, puesto que a través de su vida entrenó a sus discípulos para hacerles notorio que Dios quiere que el hombre viva rectamente ante Él.
SU ESTRATEGIA FUE SU VIDA.
Él dijo que: “Él es el camino” <
Él no se centró en las multitudes, sino en sus discípulos, esto era parte de su visión, para que todo el mundo fuese salvo. Algo que no se lograría en el presente, pues ese no era su plan; sino en el futuro cuando Él viniese con gran poder y con gran gloria a tomar a los suyos.
Es por eso que es necesario tomar su ejemplo de vida para enseñar a otros a vivir. Él a través de su vida nos enseñó cómo viviría Dios entre nosotros, sin ningún error, aún con las limitaciones que al igual que nosotros tenía.
Él tuvo presente lo que era correcto y nos lo mostró; es más, Él no solo mandó diciéndole a sus discípulos lo que tenían que hacer, sino Él mismo lo hizo enseñándole a ellos y a nosotros cómo se debe vivir en esta vida. Jesucristo es el ejemplo perfecto, ya que al seguir su vida, notamos su gran audacia para evangelizar con sencillez y eficacia, así que, sigamos sus pisadas.
Tengamos siempre una visión del objetivo que queremos alcanzar al evangelizar; pero que siempre esa visión vaya enfocada a lo que Jesús nos mostró en su vida.

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